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Verdadero o falso: Tu cuidado ocular a prueba

05-09-2019

Los ojos son unos órganos extremadamente sensibles de nuestro cuerpo y, por tanto, se merecen los mejores cuidados. Muchas veces nos enfrentamos a situaciones en nuestro día a día en las que no tenemos claro cuál es la mejor solución, si lo que estamos haciendo es fruto de una tradición sin fundamento científico o si realmente se trata de algo beneficioso para la salud de nuestros ojos. Lo primero y más importante es que, frente a cualquier duda o incomodidad que notemos en los ojos, no dudemos en acudir a un médico especialista que haga un diagnóstico y nos dé un tratamiento en caso de ser necesario.

Para las situaciones que puedan surgirte en el día a día o para despejar todas aquellas dudas acerca del cuidado ocular que te hayas planteado alguna vez, te traemos el post de hoy. ¿Son las siguientes afirmaciones sobre el cuidado diario de tus ojos verdaderas o falsas? ¿Aprobarás el test sobre cuidado ocular de Care+? ¡Comprobémoslo!

 

TEST CARE+

1. “No puedo tener los ojos secos, porque no paran de llorarme”.

Falso. Aunque parezca contradictorio, el lagrimeo es uno de los síntomas más habituales del síndrome del ojo seco. Esta patología multifactorial no siempre se debe a una escasez en la producción de lágrimas, sino que a veces se debe a que la calidad de la lágrima no es suficiente para cumplir su función de hidratación o bien porque se producen otras alteraciones en la superficie del ojo. Es por esto que los ojos intentan compensar este déficit de lubricación con un exceso de lagrimeo que puede llegar a ser muy molesto para las personas que lo padecen.

Si este es tu caso, acude a tu oftalmólogo para que determine las causas concretas de la patología y te recomiende el tratamiento que más se adapte a tus necesidades. Normalmente es un problema que mejora con la aplicación frecuente de una solución oftálmica hidratante.

2. “Cuando te entra algo en el ojo, es mejor no tocarlo ni frotarlo”.

Verdadero. Cuando nos entra algo en el ojo, es habitual que la incomodidad del momento nos lleve a querer aliviarlo rápido y caigamos en la tentación de rascarlo, frotarlo o ejercer presión sobre él. Pero esto es lo último que se debe hacer. Ante todo, se debe intentar mantener la calma. Si el objeto es una partícula de polvo, arenilla o una pestaña, el ojo tiende a expulsarlo solo a través del parpadeo y la producción de lágrimas. Si no es así, puedes intentar extraerlo tú. Lo más importante es limpiarse adecuadamente las manos antes de tocar el ojo para evitar cualquier tipo de infección y después, frente a un espejo y con buena iluminación, tratar de localizar el agente externo que provoca la molestia. Una vez localizado, se puede intentar retirar con mucha suavidad empleando un algodón o toallita oftálmica estéril o bien con un suave chorro de solución fisiológica dejando que resbale desde el puente de la nariz hasta la parte más externa del ojo para que arrastre el objeto y lo saque de él.

Si la molestia se debe a que nos ha entrado un agente químico, puntiagudo, o si no te es posible extraerlo de forma sencilla con estos métodos, acude inmediatamente al servicio de urgencias oftalmológicas para que te ayuden a tratar el problema.

Gotas Limpieza ocular

3. “Es bueno limpiarse los ojos y desmaquillarlos cada día”.

Verdadero. Limpiar la zona ocular diariamente con productos específicos y dermatológicamente testados nos ayudará a eliminar impurezas, costras o restos de maquillaje que pueda haber en los ojos. Hacerlo de forma diaria no solo no agrederá las capas superiores de la epidermis del ojo, sino que ayudará a prevenir infecciones e irritaciones. Por el contrario, no desmaquillarse diariamente antes de irnos a dormir puede provocar problemas oculares como el enrojecimiento del ojo, la inflamación del párpado o blefaritis o una conjuntivitis, entre otros.

4. “Las gotas de tratamiento se deben echar en el centro del ojo”.

Falso. La forma más efectiva de que el tratamiento actúe es aplicándolo de la siguiente forma: tirando suavemente de la parte inferior del párpado hacia abajo hasta formar una especie de cavidad o bolsillo y permitiendo que la gota caiga dentro de ella. Una vez la gota esté dentro, se deben cerrar lentamente los ojos, sin apretar con fuerza para que las gotas no salgan expulsadas del ojo. De esta forma, la gota de tratamiento se repartirá por la superficie del ojo de forma eficaz.

5. “Es mejor echar más de una gota de tratamiento en el ojo para que haga más efecto”.

Falso. Los párpados solo pueden contener una gota por ojo, por lo que cualquier exceso será expulsado por el mismo. Si sigues las pautas correctas a la hora de ponerte las soluciones oftálmicas, una gota será más que suficiente para el objetivo del tratamiento. Por otra parte, si tu patología implica el uso de más de una gota o de más de un tipo, espera un mínimo de cinco minutos antes de ponerte la siguiente. En caso contrario, la segunda gota expulsaría la primera del ojo antes de que hubiese tenido tiempo de actuar.

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