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Salud ocular en la madurez

09-03-2020

Según diversos informes, la población española mayor de 65 es tan o más feliz que la menor de 25. Aunque deben contemplarse las limitaciones propias del desgaste de nuestro cuerpo, una vejez activa no es solo más disfrutable, también es más saludable.

Uno de los mayores impedimentos para realizar ciertas actividades asociadas a un estilo de vida activo, es una vista disfuncional. Distintos estudios constatan que a partir de los 60 años de edad es más frecuente padecer problemas de salud visual, algunos de los cuales pueden incluso derivar en ceguera si no se diagnostican a tiempo.

¿Qué problemas oculares son los más comunes?

  • Cataratas

    Pese a que puede aparecer durante toda nuestra etapa vital, la posibilidad de padecer cataratas aumenta conforme nos acercamos a la tercera edad. De hecho, más de la mitad de la población por encima de los 70 años sufre de cataratas.

    Se trata de una pérdida progresiva de transparencia del cristalino ocular, que es la lente que se encuentra detrás de la pupila. Desencadena normalmente una visión borrosa, colores desteñidos y destellos.

    Sin embargo, no hay de qué preocuparse. Un diagnóstico precoz llevará a una operación de extracción y sustitución de la lente intraocular por una artificial. Se trata de una operación muy frecuente y que ha llegado a un grado de perfección muy alto.

  • Ojos secos

    Aunque es más frecuente en personas de edad avanzada, los jóvenes también pueden padecer síntomas de sequedad ocular. Ojos rojos, picor, irritación y cansancio ocular son patologías comunes que derivan de la sequedad.

    A pesar de no ser una enfermedad grave, sí puede entorpecer actividades diarias que dependen de la visión.

    Después de descartar causas sistémicas que pueden derivar en sequedad ocular, un oftalmólogo recomendará un tratamiento paliativo mediante lágrimas artificiales que aliviará en gran medida los efectos de la sequedad.

    Ojos secos
  • Degeneración macular

    La degeneración macular produce una mancha en el campo visual que, aunque no afecta a la visión periférica, dificulta e impide una visión funcional.

    Es de tipo degenerativo y afecta a la capa de tejido nervioso que forra el interior del ojo, la retina central.

    La degeneración puede ser seca y húmeda. La forma seca es de efecto leve y evolución paulatina, pero no tiene tratamiento actualmente. La forma húmeda es más grave y evoluciona rápidamente, aunque puede tratarse con fármacos mediante inyecciones intraoculares.

  • Ojo vago en la vejez

    La ambliopía es el motivo más frecuente de pérdida de visión entre niños y jóvenes, pero también puede afectar en edades más avanzadas. Se produce cuando uno de los dos ojos se utiliza menos que el otro debido a padecer estrabismo o cuando existe una gran diferencia de graduación entre un ojo y otro, la anisometropía.

    Se trata mediante gafas de graduación adecuada y oclusiones del ojo dominante para acabar forzando actividad en el ojo afectado. También existen otras opciones como la dilatación de la pupila, el empleo de filtros penalizadores y otras alternativas de terapia visual.

  • Retinopatía diabética

    El efecto ocular de la diabetes puede ser tan grave como para llegar a producir ceguera. La circulación de los vasos capilares de la retina puede producir trombosis y pérdida de líquido. El líquido se acumula en la retina y la encharca.

    Debido a la gravedad del desencadenante ocular de la enfermedad, los diabéticos deben revisar sus ojos periódicamente aunque no presenten síntomas. El daño ocular puede empezar de forma asintomática y cuanto antes se detecte, mejor es el pronóstico.

Buenos hábitos para mantener una visión funcional

  • Revisiones oculares anuales para un diagnóstico rápido.

  • Cuidado y limpieza de párpados.

  • Dieta sana y equilibrada, rica en Omega 3 para garantizar una correcta circulación y aportar una cantidad de nutrientes adecuada.

  • No fumar. El tabaco perjudica la circulación.

  • Ejercicio físico moderado.

  • Protección de los rayos del Sol, de aire, polvo y arena.

  • Control sobre colesterol, presión arterial y niveles de glucemia.

Buenos hábitos para mantener una visión funcional

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