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La mirada de un niño: consejos para el cuidado ocular infantil

04-04-2019

El cuidado ocular es una práctica imprescindible también durante los primeros años de vida de los más pequeños de la casa. Al nacer, los bebés suelen producir una mayor cantidad de lágrimas y legañas que los adultos, hecho que puede deberse a que, en algunos casos, los conductos lacrimonasales son más estrechos de lo normal. Este problema suele resolverse durante los primeros meses de vida sin ocasionar mayor problema.

En general, los ojos de los recién nacidos no necesitan ningún cuidado especial si no presentan problemas o afecciones concretas. Pero, en cualquier caso, la medida más sencilla y esencial que puedes aplicar para prevenir la acumulación de legañas y posibles infecciones es mantener una buena higiene diaria de sus ojos.

Higiene de los ojos del bebé

  • La primera opción es la higiene mediante el uso de una solución fisiológica, a poder ser, en formato unidosis. Se debe colocar al bebé boca arriba y dejar que las gotas de la solución le caigan en el ojo mientras inclinamos suavemente su cabeza de forma que el suero restante caiga del interior del ojo hacia afuera, sin que entre en contacto con el otro ojo.

  • Otra opción son las toallitas oftálmicas estériles aptas para pieles sensibles y para el cuidado ocular infantil. Con el ojo del bebé cerrado, se debe aplicar la toallita sobre el párpado y las pestañas realizando ligeros y delicados movimientos para eliminar los restos de legañas y bacterias presentes. Es importante usar una toallita distinta para cada ojo y realizar los movimientos de limpieza desde el ángulo interno del ojo hasta el externo.

Ambos procesos pueden realizarse hasta dos veces al día dependiendo de la acumulación de legañas: una al despertar y otra por la noche.

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Masaje en el lacrimal

En los casos de mayor obstrucción del lagrimal por exceso de legañeo, se puede realizar un ligero y delicado masaje en la zona del lagrimal para favorecer el drenaje. Siempre se debe hacer con las manos limpias y una toallita oftálmica estéril, ejerciendo delicados movimientos circulares en la zona.

Bebé Bebé Bebé

Conjuntivitis

La conjuntivitis es la enfermedad de los ojos que más frecuentemente afecta a bebés y niños. Existen distintos tipos de conjuntivitis dependiendo de su origen y de los síntomas que presenten: conjuntivitis alérgicas, conjuntivitis bacterianas o conjuntivitis víricas. En cualquier caso, si los ojos de tu bebé están irritados, presentan secreciones purulentas o acuosas, blanquecinas o amarillas o tiene los párpados hinchados, acude a un pediatra para recibir el tratamiento adecuado.

Además del tratamiento recomendado por el especialista, la conjuntivitis es una afección que requiere unas estrictas pautas de higiene y cuidado ocular para conseguir que remita y evitar contagios. Estos son algunos consejos para poner en práctica si los pequeños de casa tienen conjuntivitis:

  • Lavarse las manos con más frecuencia de la habitual y, sobre todo, después de tratar los ojos del bebé.

  • No compartir toallas ni pañuelos entre miembros de la familia.

  • Intentar evitar que el bebé o niño se toque los ojos.

  • Cambiar la funda de la almohada frecuentemente mientras exista la infección.

  • Mantener la higiene ocular diaria con solución fisiológica o toallitas oftálmicas estériles.

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