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¿Cómo realizar un buen lavado nasal?
Aquí tienes algunos trucos y consejos para diferentes edades.

28-11-2018

Los lavados nasales ayudan a prevenir infecciones que pueden producir molestias en el aparato respiratorio, como la alergia nasal o la sinusitis. También ayudan a retirar el exceso de moco y añaden humectación. Del mismo modo, aconsejamos hacerse un lavado nasal después de una cirugía de senos paranasales ya que podrías experimentar molestias como hinchazones, sangre seca o costras en la nariz. Los niños tienen las fosas nasales muy delicadas, por eso es recomendable realizar lavados para prevenir y evitar infecciones que puedan causar molestias. Para realizar un buen lavado nasal necesitaremos ampollas o botellas de suero fisiológico estériles, o agua de mar con aplicador.

A continuación, os revelamos tres maneras de hacer un lavado nasal por edades:

Niños entre 0 y 8 meses

Tumbado hacia arriba con la cabeza ladeada.

Debemos tumbar el niño boca arriba con la cabeza inclinada hacia un lado. Echamos el suero con fuerza con una jeringuilla o con una ampolla monodosis por el agujero nasal que queda más arriba. El suero, junto al moco, saldrá por el otro lado.

Beneficios:

  • Limpiaremos la zona más anterior a la nariz.
  • Es sencillo y rápido.
  • Apto para niños con problemas físicos o neurológicos.

Limitaciones:

  • El suero no llega a la zona posterior de la nariz y puede provocar que caiga en la garganta, donde genera la tos y los vómitos.
  • Cuando el moco es espeso, el suero rebota contra el tapón del moco.
  • Recomendamos usar un aspirador tipo pera para dejar la nariz completamente limpia después de cada lavado.
Niños entre 8 y 36 meses

Sentado.

El niño debe estar sentado con la cabeza echada hacia adelante. Introducimos el suero con fuerza hacia el interior de la nariz por un agujero nasal y después por el otro. El suero recorre uno de las cavidades nasales arrastrando el moco, que sale por el otro lado.

Beneficios:

  • Limpiaremos la zona más anterior de la nariz.
  • Es sencillo y rápido.
  • Este método puede practicarse con niños de mayor edad.

Riesgos:

  • La sujeción del niño es menor debido a su postura.
  • Complicado de realizar en bebés.

Limitaciones:

  • El suero no llega a la zona posterior de la nariz.
  • No obtendremos un aclarado completo cuando el moco es espeso.
  • Necesitaremos practicar una aspiración posterior.
Niños de más de 3 años

Tumbado hacia arriba con la cabeza echada hacia atrás.

Colocamos al niño en posición horizontal con la cabeza ligeramente echada hacia atrás. Con este proceso no se necesita introducir el suero de manera rápida y brusca, sino que lo aplicaremos cuidadosamente hacia el interior de la nariz por un orificio y después por el otro. El suero arrastrará el moco hasta la parte posterior de la nariz, de modo que las secreciones más adheridas o viscosas también se hidratarán cuando entren en contacto con el suero. Una vez completado este proceso, pediremos al niño que inspire con fuerza para que el moco de la zona posterior acabe en la garganta y pueda tragarlo o escupirlo. No hay que tener ningún miedo a tragar moco, ya que irá al estomago y de ahí a las heces.

Beneficios:

  • El suero llega a la zona posterior y se aclaran las acumulaciones de secreciones.
  • Método muy eficaz que no necesita aspirado posterior.
  • Sin riesgo de que el suero entre en las topas de Eustaquio (oído).

Limitaciones:

  • Puede resultar un proceso complicado si hay mucha congestión por inflamación de la mucosa.

Otros consejos para destapar la nariz

Utilizar un humidificador o vaporizador en cada habitación de la casa.

Colocar un soporte debajo del colchón para mantener la cabeza elevada y facilitar la respiración.

Beber alrededor de 1,5 a 2 litros de agua al día.

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